El gobernador recibirá en Casa de Gobierno al titular del Banco Nación, Darío Wasserman, para anunciar facilidades crediticias en la provincia.
La problemática por el nivel de atraso financiero de los hogares generó una fisura en el alineamiento político entre el presidente Javier Milei y el gobernador mendocino Alfredo Cornejo. Mientras el Gobierno nacional sostiene que los incumplimientos contractuales constituyen un diferendo estricto entre partes privadas y se rehúsa a articular medidas de auxilio masivo, el mandatario provincial encabezará este lunes una estrategia propia orientada a atenuar el pasivo crediticio de miles de familias y unidades productivas locales.
La reunión se llevará a cabo en la Casa de Gobierno de Mendoza, donde Cornejo recibirá al presidente del Banco de la Nación Argentina (BNA), Darío Wasserman. Del cónclave participarán también el ministro de Hacienda y Finanzas, Víctor Fayad, y el ministro de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial, Natalio Mema. El acuerdo posee un fuerte contenido simbólico e institucional: el BNA opera no solo como dependencia del Estado nacional, sino como el agente financiero histórico de la Provincia, permitiendo al Ejecutivo cuyano aprovechar ese vínculo societario para aplicar paliativos estatales en un área que la Casa Rosada prefiere delegar al arbitrio del mercado.
El endeudamiento familiar se consolidó como uno de los principales focos de tensión macroeconómica a nivel federal, alcanzando a casi seis millones de personas en situación de mora en toda la República Argentina. Pese a las presiones opositoras en el Congreso para forzar leyes de emergencia, el presidente Milei y sus ministros ratificaron su postura doctrinaria de no intervenir en los contratos de financiamiento vigentes entre bancos y tomadores de préstamos, calificando la situación de riesgo financiero como una contingencia ajena a las obligaciones del Estado.
Frente a la inacción del Palacio de Hacienda, diversas administraciones distritales optaron por implementar subsidios a las tasas de interés, prórrogas de vencimientos y límites al impacto de las cuotas sobre los salarios corrientes. El escenario cuyano expone una marcada urgencia: las mediciones cerradas al mes de julio arrojaron que más de 270.000 mendocinos registran deudas impagas, cifra que posiciona a la provincia en el quinto escalón nacional en términos absolutos, superada únicamente por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.
La presentación oficial entre Cornejo y Wasserman servirá para precisar las pautas operativas del esquema, incluyendo las tasas de interés diferenciales, los plazos de amortización, el universo de beneficiarios habilitados y los tipos de pasivos susceptibles de ingresar al salvataje. Uno de los interrogantes centrales de la jornada girará en torno a si la refinanciación comprenderá exclusivamente a la cartera crediticia del Banco Nación o si la administración provincial dispondrá incentivos fiscales adicionales para sumar al resto de las entidades de la banca privada local.
El movimiento ratifica un doble carril en la gobernanza de Cornejo: por un lado, preserva los acuerdos macroeconómicos generales con la gestión libertaria; por el otro, expone la decisión de un mandatario provincial de utilizar la banca pública como escudo de contención social ante un desequilibrio de pagos que amenaza el consumo interno y la viabilidad de las pequeñas economías regionales.